top of page

El hombre que susurraba a los perritos

La mejor manera de canalizar mi vocación fue ardua, después de todo. Tuve que encontrar empleo en aquella perrera. Recibía amoroso a cada uno de los peludines. Los bañaba, alimentaba y cuidaba con tesón. Me ganaba su confianza.


Cuando habían pasado allí demasiado tiempo sin una adopción probable, mis compañeros no se sentían capaces. Yo daba un paso al frente. Los acariciaba con ternura tras inyectarles la primera dosis sedante. Los abrazaba. Observaba su mirada ausente mientras caían en un sueño del que no habrían de salir. Me acercaba entonces a sus orejitas peludas y susurraba: “Muere, hijo de perra”.


 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
Provocación (y 3)

.../... Pasaron los días y todo seguía igual. Joselu procuraba cumplir con sus obligaciones laborales pero no podía reprimir el impulso de asomarse una y otra vez al mundo exterior, al que estaba más

 
 
 

Comentarios


Formulario de suscripción

¡Gracias por tu mensaje!

©2021 por Comunidad Tus Relatos. Creada con Wix.com

bottom of page